
Por Alexei Carrillo, Judit Díaz y Daniel Otzoy García
Comunidad de Práctica de Salud Pública Digital de RECAINSA
Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente nos recuerda que la salud del planeta no es un asunto separado de la salud de las personas. La calidad del aire que respiramos, el agua que consumimos, los alimentos que producimos, los ecosistemas que habitamos y la forma en que organizamos nuestras ciudades influyen directamente en la vida, el bienestar y la salud de nuestras comunidades.
En 2026, el llamado global vuelve a colocar la acción climática en el centro de la conversación. Pero esta acción no puede entenderse únicamente como reducción de emisiones o transición energética. También exige repensar los sistemas que sostienen nuestras economías, nuestras instituciones y nuestras formas de tomar decisiones. Desde América Latina y el Caribe, esta reflexión es especialmente urgente: el cambio climático ya está impactando la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria, los patrones de enfermedades, la movilidad humana, la salud mental, la infraestructura sanitaria y la capacidad de respuesta de los sistemas de salud.
En este contexto, el enfoque One Health —Una Salud— ofrece una mirada imprescindible. Nos recuerda que la salud humana, la salud animal y la salud ambiental están profundamente interconectadas. Una sequía prolongada puede afectar cultivos, medios de vida y nutrición. Las inundaciones pueden incrementar riesgos de enfermedades transmitidas por vectores, afectar servicios esenciales y deteriorar condiciones sanitarias. La deforestación, la pérdida de biodiversidad y los cambios en el uso del suelo pueden modificar la relación entre seres humanos, animales y ecosistemas, generando nuevos riesgos para la salud pública.
Sin embargo, aunque los problemas están conectados, nuestras respuestas institucionales siguen estando muchas veces fragmentadas. Los datos ambientales se gestionan en un sector, la vigilancia epidemiológica en otro, la salud animal en otro, la atención sanitaria en otro y la protección social en otro más. Esta separación limita nuestra capacidad de anticipar riesgos, coordinar respuestas y tomar decisiones oportunas.

Por eso, hablar de medio ambiente también es hablar de gobernanza de datos.
La acción climática necesita información confiable, integrada, interoperable y útil para la toma de decisiones. No basta con recolectar datos. Es necesario preguntarnos quién los produce, cómo se comparten, bajo qué estándares, con qué garantías éticas, con qué mecanismos de protección, con qué calidad y para qué decisiones concretas. En otras palabras: necesitamos gobernar los datos para que sirvan al bien público.
La transformación digital puede ser una gran aliada en este camino. Puede ayudar a integrar sistemas de vigilancia, fortalecer alertas tempranas, mapear riesgos territoriales, mejorar la coordinación entre sectores, facilitar análisis predictivos, apoyar la gestión de emergencias y acercar información crítica a las comunidades. Pero también debemos reconocer que la tecnología, por sí sola, no resuelve los problemas estructurales. Si se implementa sin gobernanza, sin interoperabilidad, sin capacidades institucionales y sin enfoque de equidad, puede terminar ampliando brechas o simplemente digitalizando la fragmentación existente.
El reto, entonces, no es acumular más plataformas, tableros o aplicaciones. El reto es construir ecosistemas de datos que permitan actuar mejor, más rápido y de manera más justa.
Desde la salud pública digital, esto implica avanzar en al menos cuatro direcciones.
Primero, fortalecer la interoperabilidad entre sistemas de información de salud, ambiente, agricultura, gestión de riesgos, protección civil y otros sectores relevantes. Las emergencias climáticas y sanitarias no respetan las fronteras administrativas; nuestros datos tampoco deberían quedar atrapados en silos institucionales.
Segundo, promover marcos de gobernanza que definan responsabilidades, estándares, reglas de intercambio, mecanismos de protección de datos y criterios éticos para el uso de información. La confianza es un requisito central para cualquier agenda de datos compartidos.
Tercero, invertir en capacidades humanas. La transformación digital no depende únicamente de infraestructura tecnológica, sino de personas capaces de interpretar datos, coordinar entre sectores, diseñar políticas basadas en evidencia y comunicar riesgos de manera clara y oportuna.
Cuarto, asegurar que la acción climática y digital sea inclusiva. Las comunidades más afectadas por los impactos ambientales suelen ser también las que enfrentan mayores barreras de acceso a servicios, conectividad, información y participación. Una agenda One Health sin equidad corre el riesgo de dejar atrás precisamente a quienes más necesitan ser escuchados.

El Día Mundial del Medio Ambiente nos invita a pasar del discurso a la acción. Para RECAINSA, esa acción pasa por fortalecer la conversación regional sobre One Health, gobernanza de datos y transformación digital como pilares de una salud pública más preventiva, resiliente y centrada en las personas.
No se trata solo de responder mejor a la próxima emergencia. Se trata de construir sistemas capaces de anticipar riesgos, aprender de sus datos, coordinar entre sectores y proteger la vida en todas sus formas.
Desde la Comunidad de Práctica de Salud Pública Digital de RECAINSA, creemos que América Latina y el Caribe tienen una oportunidad estratégica: convertir la transformación digital en una herramienta para conectar agendas que durante demasiado tiempo han caminado por separado. Salud, ambiente, clima, datos, innovación y equidad no son conversaciones distintas; son partes de una misma agenda regional para el futuro.
En las próximas semanas, RECAINSA estará compartiendo el reporte técnico derivado del webinar “One Health, Gobernanza de Datos y Transformación Digital”, un documento que recogerá reflexiones, aprendizajes y rutas de acción para seguir impulsando esta conversación en la región.
Asimismo, invitamos a la comunidad regional a estar pendiente del lanzamiento del curso “One Health, Gobernanza de Datos y Transformación Digital”, que iniciará a comienzos de agosto de 2026 y buscará fortalecer capacidades para abordar estos desafíos desde una mirada práctica, multisectorial y orientada a la acción.
Porque cuidar el ambiente también es cuidar la salud. Y porque gobernar mejor los datos puede ayudarnos a cuidar mejor la vida.
Las opiniones expresadas en los artículos son responsabilidad exclusiva del autor o los autores y no representan necesariamente la posición de la junta directiva de RECAINSA ONG y RECAINSA Inc., ni del equipo ejecutivo.
