Impulsando la transformación digital en salud durante la Asamblea Mundial de la Salud 2021

Por: Frank Smith y Joseline Carías Galeano

Transform Health y la Coalición de Atención Conectada Digital (DCCC) celebran la inclusión de las tecnologías digitales en varios puntos del orden del día durante la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) de este año. La pandemia de COVID19 demostró la necesidad de crear sistemas de salud sostenibles y fortalecidos, que incluyan la participación de los pacientes y de la sociedad civil, y que hagan uso del análisis de los datos para predecir la demanda de los servicios de salud impulsada por las olas pandémicas a nivel país, comunidad y en las unidades de cuidados.

Aunque ha pasado menos de un año desde la adopción de la Estrategia de Salud Digital de la OMS, los líderes del sector salud presentes en la Asamblea Mundial de la Salud tuvieron la oportunidad de ofrecer tanto soluciones como guías sobre cómo los gobiernos de los entornos de ingresos bajos y medios pueden acelerar la adopción y/o mayor integración de las tecnologías digitales y el uso eficaz de los datos para ampliar la atención primaria de salud y lograr la cobertura sanitaria universal (CSU) para 2030.

Los miembros de la AMS también tuvieron la oportunidad de pedir a las naciones donantes más ricas que desempeñen un mayor papel en el apoyo a la transformación digital de los sistemas de salud en los países de ingresos bajos y medios, garantizando al mismo tiempo que el uso de los datos se base en los derechos humanos y sea equitativo, salvaguardando la privacidad, la propiedad y la seguridad de los datos. 

Varios puntos del orden del día abordaron la tecnología y los datos digitales:

1. El punto 12 de la agenda de la Actualización del Marco de Resultados de la OMS señaló que “la inversión en datos y sistemas de información en salud es crucial para reconstruir mejor y acelerar el progreso hacia el cumplimiento de las metas del triplete de millones y los objetivos de desarrollo sostenible”. Se invitó a la Asamblea a proporcionar más orientación a la OMS sobre su papel en el fortalecimiento de los sistemas de información en salud.

2. El punto 13.4 de la agenda de la Estrategia Mundial y Plan de Acción sobre Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual, reconoció la necesidad de “promover el desarrollo de productos de salud y dispositivos médicos necesarios para los Estados miembros, especialmente los países en desarrollo, que sean – se desarrollen de forma ética; – estén disponibles en cantidades suficientes; – sean eficaces, seguros y de buena calidad; – sean asequibles y accesibles; – se utilicen de forma racional; incluye las recomendaciones del grupo de revisión de la estrategia mundial y el plan de acción reconoce”. La acción recomendada para promover la transferencia de tecnología incluyó una serie de acciones loables para facilitar la transferencia y la adaptación local de la tecnología. 

3. El punto 13.6 de la agenda reconoció la necesidad de hacer frente a los productos médicos subestándar y falsificados mediante la ampliación de la formación para “mejorar la comprensión de los Estados miembros de las tecnologías de detección, las metodologías y los modelos de “seguimiento y localización”.

4. El punto 13.7 de la agenda abordó la “normalización de la nomenclatura de los productos sanitarios”, que permitirá a los países desarrollar normas, estándares y definiciones compartidas en relación con las tecnologías digitales.

La AMS de este año se centró en gran medida en la adopción de soluciones tecnológicas para abordar los retos sanitarios. Sin embargo, para que las naciones de todo el mundo desarrollen sistemas sanitarios aptos y capaces de aprovechar las ventajas y los beneficios plenos de la digitalización, se requerirá un compromiso político concertado y recursos.

La adopción acelerada de tecnologías digitales y datos para lograr la cobertura universal de salud tiene que empezar por reconocer que los sistemas de salud de muchos países y regiones tienen un acceso limitado o esporádico a la infraestructura digital, como la conectividad de los teléfonos móviles e Internet. Muchos carecen también de la capacidad técnica y de gestión necesaria para recopilar, almacenar, integrar, mantener, analizar y actualizar las tecnologías y los datos digitales.

Las tecnologías digitales y los datos ofrecen a los gobiernos la oportunidad de repensar la forma en que se presta la atención de la salud y de ser mucho más inclusivos en la forma en que los sistemas de salud planifican y ejecutan sus programas. Las autoridades deben involucrar a las personas y garantizar su capacidad de decisión sobre su propia salud y bienestar, en particular los jóvenes, las mujeres y las poblaciones marginadas tradicionalmente excluidas de los procesos de toma de decisiones en materia de salud.

El punto 17.3 de la agenda de trabajo de la OMS en materia de emergencias sanitarias señala que el Reglamento Sanitario Internacional no menciona la digitalización. El informe del Comité de Exámen del Funcionamiento del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) durante la Respuesta COVID-19 recomienda que, para aprovechar plenamente todas las oportunidades que ofrece la tecnología digital para permitir la aplicación del RSI, deben encontrarse soluciones para abordar la brecha digital y los problemas de seguridad y privacidad de los datos.

El informe recomienda que la OMS elabore normas para las intervenciones digitales de preparación y respuesta ante una pandemia, como los certificados de vacunación y las herramientas de seguimiento de contactos, que respeten, protejan y defiendan los derechos humanos fundamentales. El informe también recomienda que la OMS desarrolle un mecanismo para que los Estados Miembros compartan automáticamente información de emergencia en tiempo real, incluida la secuenciación genómica, que se base en los sistemas digitales regionales y mundiales pertinentes.

El punto 22.1 de la agenda sobre los determinantes sociales de la salud reconoce la importante implicación de los determinantes sociales en la capacidad de los países para lograr la CSU y que los avances tecnológicos pueden ampliar las desigualdades. Sin embargo, ni en la agenda ni en los documentos de apoyo se menciona el papel fundamental que pueden desempeñar las tecnologías digitales y los datos a la hora de abordar los determinantes sociales de la salud, cerrar la brecha de la equidad en salud y permitir a las personas gestionar su propia salud. De hecho, la auto asistencia no se menciona en el informe del Director General a pesar de su potencial para transformar la asistencia sanitaria, especialmente para las poblaciones vulnerables y las personas que se enfrentan a barreras de acceso a la asistencia sanitaria.

Las tecnologías digitales y los datos ofrecen a los gobiernos de todo el mundo la oportunidad de pensar de forma diferente sobre cómo abordar los retos actuales y futuros de la salud. La tecnología digital y conectada permite a los proveedores de salud atender a más pacientes en niveles de atención más bajos con mejores resultados. Las tecnologías digitales están permitiendo la educación, supervisión y colaboración a distancia, así como la automatización y el cambio de tareas, que son fundamentales para el desarrollo de capacidades. La telesalud hace que se replantee el concepto de hospital para centrarse en la prestación de cuidados allí donde sea mejor para el paciente, con el aumento de la atención virtual y los dispositivos conectados. La conectividad entre niveles de atención hace crecer el papel de la atención primaria para redistribuir los recursos sanitarios de forma eficiente y atender a más pacientes cerca de su hogar. Para hacer realidad este potencial se requiere liderazgo político.

Así, en lugar de caer en los enfoques utilizados en el pasado, los gobiernos pueden reconstruir mejor después de COVID-19, cerrar la creciente brecha de equidad en la salud digital y poner a los países en el camino para lograr la cobertura universal de salud mediante la adopción de la tecnología digital y poner a las personas en el centro de los servicios de salud.

Recomendaciones

  • Las oportunidades sin precedentes que la digitalización ofrece a la salud mundial deben ir acompañadas de marcos de gobernanza global renovados y reforzados para el despliegue y la utilización equitativa e inclusiva de las tecnologías digitales y los datos de salud.
  • La transformación digital de los sistemas de salud es la forma más eficaz de garantizar que los países de ingresos bajos y medios puedan lograr la cobertura universal de salud para 2030. Para que esto ocurra, los políticos de todos los niveles deben demostrar una mayor voluntad política, de modo que se disponga de la normativa, la legislación, las políticas y los recursos adecuados para crear un entorno propicio para que se produzca este cambio.
  • Para que las innovaciones relevantes a nivel local despeguen y se amplíen, es necesario reconocer la necesidad de nuevos modelos de negocio que reúnan a donantes e inversores de impacto, gobiernos, ONGs y sector privado. Creemos que un ecosistema comprometido de colaboradores fuertes con socios públicos y privados es clave para abordar los complejos desafíos de ampliar el acceso a la salud.

Frank Smith es Jefe de Campaña y Director Adjunto de Transform Health. Joseline Carías Galeano es la Gerente de la Red Centroamericana de Informática en Salud.

Artículo publicado originalmente en inglés por Transform Health y traducido al español para la Red Centroamericana de Informática en Salud (RECAINSA) con la autorización de Transform Health.

Las opiniones expresadas en los artículos son responsabilidad exclusiva del autor o los autores y no representan necesariamente la posición de la Junta Directiva y del Equipo Coordinador de la Red Centroamericana de Informática en Salud.

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